Archivo de etiqueta: Horacio Quiroga

Horacio Quiroga – El hijo

Es un poderoso día de verano en Misiones, con todo el sol, el calor y la calma que puede deparar la estación. La naturaleza, plenamente abierta, se siente satisfecha de sí. Como el… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – El loro pelado

Había una vez una bandada de loros que vivía en el monte. De mañana temprano iban a comer choclos a la chacra, y de tarde comían naranjas. Hacían gran barullo con sus gritos,… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – A la deriva

El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – Juan Darién

Aquí se cuenta la historia de un tigre que se crió y educó entre los hombres, y que se llamaba Juan Darién. Asistió cuatro años a la escuela vestido de pantalón y camisa,… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – Una noche de edén

No hay persona que escriba para el público que no haya tenido alguna vez una visión maravillosa. Yo he gozado por dos veces de este don. Yo vi una vez un dinosaurio, y… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – El Espectro

Imagen: Sebastián Barreiro Todas las noches, en el Grand Splendid de Santa Fe, Enid y yo asistimos a los estrenos cinematográficos. Ni borrascas ni noches de hielo nos han impedido introducirnos, a las… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – UNA ESTACION DE AMOR

Horacio Quiroga – El solitario

Horacio Quiroga – El Almohadón de Plumas

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces con… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – La Tortuga Gigante

Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó, y los médicos le dijeron que solamente… Sigue leyendo

Horacio Quiroga – Una noche de edén

Publicado en La Vida Literaria, Buenos Aires, año 1, Nº 1, julio 1928. No hay persona que escriba para el público que no haya tenido alguna vez una visión maravillosa. Yo he gozado… Sigue leyendo