Ana Vega – El último ujier

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Ser el último ujier del mundo requiere una capacidad especial para perderse; no sólo conocer cuál es el momento apropiado de hacerlo, sino cómo y cuándo debe suceder.Olvidarse es fácil, pero para perderse se necesitan años de práctica. No todo el mundo puede hacerlo. Si no hubiese sabido perderme seguramente nuestra raza se habría extinguido y eso sería muy peligroso, porque después vendría la desaparición de razas tan antiguas como la delos ministros grises o los jueces.Llevo con gran dignidad mi calidad de especie reconocida por su talento en París, Londres o Vigo, muy anterior a razas más extendidas como la de conserje, locutor o camarero. Perderse bien es una cualidad imprescindible para sobrevivir, pero para ello debes mantener una estricta disciplina a lo largo de los años. No basta con querer perderse. Llegado el momento hay que desaparecer del escenario molesto con todo tipo de precauciones. Llevar un sombrero rojo o botas altas no ayudan en absoluto.Si algo he aprendido en estos últimos miles de años es que si no sabes perderte no vas a ninguna parte.